Referencias Se ha visto en diversos estudios, que las personas con mayor acumulación de grasa a nivel abdominal o troncal (visceral) duplican su riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y/o metabólicas, debido a que esta grasa promueve inflamación y puede favorecer alteraciones del colesterol, triglicéridos y/o del manejo de la glucosa (azúcar en sangre), entre otros problemas. Por eso es muy importante medir nuestra cintura, para conocer lo que se llama la circunferencia abdominal. Esta se encuentra entre la parte baja de las costillas y los huesos de la cadera, aproximadamente donde se encuentra el ombligo. Para medir tu circunferencia abdominal, colócate de pie y encuentra el punto medio entre la parte inferior de tus costillas y la parte superior de tu hueso de la cadera. Luego, coloca una cinta métrica alrededor de esa área, asegurándote de que esté nivelada y no esté apretada. Exhala normalmente y toma la medida en centímetros. Recuerda registrar esta medida para poder rastrear tu progreso con el tiempo. Si tienes alguna pregunta o necesitas ayuda, no dudes en pedir asistencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado mantener una circunferencia abdominal menor a 88 cm para la mujer y menor a 102 cm para el hombre, con el fin de disminuir la inflamación, uno de los factores de riesgo más importantes para enfermedades como: la diabetes, hipertensión arterial, trombosis venosa, dislipidemias y algunos tipos de cáncer. Recuerda que todas las personas, con exceso de grasa corporal o sin ella, debemos tener hábitos saludables, para lograr una mejor calidad de vida. Sobrepeso ¿por qué evitarlo? Por: Mtra. Esther Schiffman Selechnik, Dr. Alberto Acosta y Mtra. Paola Barriguete La definición literal de sobrepeso es tener un peso mayor que personas de la misma edad, estatura y/o género. Una persona tiene sobrepeso cuando tiene un IMC entre 25 y 29.9 y obesidad cuando es mayor o igual a 30. Es importante reflexionar que no todas las personas con sobrepeso u obesidad están metabólicamente enfermas, ya que la proporción entre grasa y músculo podría ser la adecuada (como es el caso de los atletas), sin embargo, es un indicador útil, económico y fácil de aplicar para la mayoría de la población mundial. El sobrepeso se ha asociado en niños y adultos con cifras más elevadas de presión arterial, perfil de lipoproteínas adverso, alteraciones hormonales, diabetes tipo 2 y lesiones de aterosclerosis, entre otros problemas, pero lo que más preocupa es que si se padece desde la infancia, el riesgo de tener obesidad y complicaciones de enfermedades en la adultez se triplica. De ahí la importancia de dar seguimiento al peso y a la adiposidad de niños y adolescentes, para lo que se recomienda el empleo de las curvas de crecimiento y del IMC de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con las cuales puede detectarse y tratarse a tiempo, cualquier cambio de carril (crecimiento no armónico) o un rebote de adiposidad temprano (antes de los 4 años de edad), ambos factores de riesgo de obesidad en la adolescencia o adultez. Entre las estrategias más efectivas para la prevención del sobrepeso en etapas tempranas están evitar alimentos de alta densidad energética como bebidas endulzadas y botanas, fomentar comidas saludables en casa, realizar actividad física regular, enseñar a distinguir emociones desde pequeños, evitar distractores al momento de comer, no premiar ni castigar con comida, ofrecer una alimentación completa y variada (sin miedos) e intentar favorecer momentos agradables al momento de comer. Con estas acciones lograrás tener una relación más sana con la comida. Referencias Conoce más | 07 06 | www.viveenbalance.com.mx Mídete Mídete
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